
Es un hecho que los hombres y las mujeres hemos recibido una educación muy diferente en cuanto a la sexualidad. A los hombres los han educado para asumir la sexualidad de una manera abierta y menos reprimida, mientras que a nosotras nos han enseñado a vivir una sexualidad más discreta.
Por Luisa Torres, sexóloga, con maestria en "Orientación, Terapia Sexual
y de Pareja" en la fundación sexologica de Madrid, SEXPOL.
Estas diferencias las podemos evidenciar en la manera en como hombres y mujeres experimentamos nuestra sexualidad
y en cómo se nos despiertan los estímulos sexuales. Por ejemplo, el
canal principal de los hombres es el estímulo visual, mientras que
nosotras respondemos mejor con otros sentidos como el tacto, por medio
de las caricias y las demostraciones de afecto. Para el hombre es
suficiente una imagen erótica para despertar el deseo: unos senos
prominentes, unas nalgas sobresalientes, una imagen publicitaria de una
mujer en traje de baño. Aunque para nosotras las nalgas prominentes y
los hombres con el abdomen demarcado también resultan bastante
atractivos, para la mayoría de mujeres son indispensables la seducción y
el preámbulo afectivo para despertar el deseo.
En consulta he observado que muchas parejas que llevan ya años de convivencia, se han olvidado del recurso de la seducción, el deseo se ha apagado por completo y el sexo ha quedado de lado porque ya no les apetecen las relaciones sexuales
con su pareja. Esto puede deberse a muchas razones como la falta de
tiempo, la maternidad, la crianza de los hijos, las responsabilidades
laborales, la falta de autoestima, la menopausia y las crisis
económicas, entre otras razones.
Pero lo que realmente inhibe el deseo es la monotonía. Generalmente
los hombres esperan a que las mujeres respondamos de manera rápida a
su necesidad sexual, pero nosotras no logramos fácilmente la excitación
sin que ellos nos seduzcan, nos contemplen y nos dediquen tiempo como
lo hacían antes.
Las consecuencias de ésta desigualdad finalmente conlleva a que alguno
de los dos o ambos en algunos casos, terminen por aburrirse de hacer el
amor y el sexo pase a un segundo plano. Desafortunadamente cuando esto
sucede y la monotonía toma control, el acto sexual pierde su encanto y
se convierte en un deber, en un “tener que” para que el otro esté
satisfecho y en parte del comportamiento mecánico y rutinario de la
pareja.
Para evitar que las cosas lleguen a estos extremos, la creatividad y la buena comunicación sexual
con la pareja son fundamentales . Especialmente la comunicación en el
campo sexual es muy importante, ya que por medio del lenguaje verbal y
no verbal podemos transmitirle al otro nuestras necesidades, nuestros
gustos, nuestras preferencias, nuestros estados anímicos, nuestras
incomodidades, nuestras fantasías, nuestras ganas y el derecho a
nuestras ‘no ganas’ cuando definitivamente no las tenemos. Si el espacio
para la comunicación abierta en la relación de pareja se establece y se
cultiva, siempre habrá conexión, respeto, comprensión y la sexualidad
se mantendrá viva a pesar de que existan diferencias.
Por otro lado la creatividad es una herramienta indispensable en las
relaciones sexuales. Es el arma perfecta para vencer la monotonía debido
a que abre las puertas de la fantasía y rompe con la rutina. La
creatividad permite que el deseo se mantenga vigente haciendo que las
sensaciones y las experiencias sexuales sean siempre nuevas, diferentes
y motivadas por la curiosidad.
Consejos para avivar la llama de la pasión
Sal del espacio de la habitación y experimenta el sexo en otros lugares
de la casa como la cocina, la tina, la sala, el depósito, el auto o
incluso pasando la noche en un hotel, cambiando la cama por una silla,
una hamaca, la alfombra de la sala, una mesa, una pared, etc., son
algunos consejos para que le des rienda suelta a tu creatividad y vivas
con tu pareja una sexualidad emocionante.
Así mismo usar diferentes posiciones y experimentar con los sentidos, son buenos aportes para abrirle espacio al erotismo.
Adecúa los ambientes, combínalos con buena música y buena comida,
lánzate a prender la chimenea y a utilizar ropa interior sexy, cúbrele
los ojos para que el sentido del tacto del olfato y del oído se activen
y déjate llevar por tus instintos.
Las relaciones sexuales deben ser placenteras y agradables para los dos.
En ellas no debe haber cabida para la culpa, para el miedo, para el
arrepentimiento y mucho menos deben ser una obligación, un deber o un
compromiso.
Ahora anímate a evaluar cómo está tu vida sexual y apórtale lo que haga falta para sentirte siempre satisfecha!
fuente: revistafucsia.com





















en realidad ser asexual evita aproblemarse con temas tan carnales como el sexo :)
saludos
cada cual tiene su opción :D
Cariños Tania.
Muy, muy interesante!!!!!
No lo habíamos provado nunca, pero el otro día mi pareja y yo lo probamos con comida... y la excitación, el deseo, incluso el cariño -no sólo el erótico- que hubo entre ambos fue fascinante...
Es increible como añadiéndole algo al sexo (en ese caso fue la comida), o quitándoselo (por ejemplo en cuanto a "apagar" ciertos sentidos para activar otros) podemos conseguir sentir y hacer sentir tantas sensaciones... :)
Jade.