
Con estos diez trucos de seguro lograrás bajar esos kilitos de más que tanto te molestan. Puedes empezar por borrar de tu vocabulario la palabra régimen.
1. Destina el tiempo:
tal vez hayas escuchado la frase “uno siempre tiene tiempo, lo que no
tiene es voluntad”. Pues esta premisa es absolutamente cierta cuando de
hablar de dietas se trata dado que es una de las excusas más frecuentes
de quienes le destinan mucha energía a trabajar y a cumplir con sus
obligaciones pero descuidan su alimentación. Así que lo primero para que
el esfuerzo se vea a corto, mediano y largo plazo es concientizarse
sobre la importancia de establecer horarios y tiempos para comer bien.
2. Chao tentaciones:
si tienes claro que el chocolate, las golosinas, los helados y los
productos de paquete sencillamente te enloquecen, entonces evita guardar
en tu casa este tipo de antojos pues así no tendrás que poner a prueba
tu fuerza de voluntad.
3. Con prudencia:
no divulgues que estás en dieta pues por lo general en tu círculo
social y familiar habrá personas que, de buena voluntad, te quieran
‘consolar’ dándote pequeñas indulgencias gastronómicas. Además, puedes
crearte más presión al sentir que todos a tu alrededor están pendientes
de tus resultados tanto para alabarlos como para descalificarlos.
4. Paciencia:
para que no veas tu nueva alimentación como una tortura, lo mejor es
crear un menú que te haga sentir libre, es decir que te haga ver que lo
que comes es un gusto y no un régimen que debes seguir. No obstante,
puede pasar que en algún momento te rindas ante un antojo por lo que es
muy importante que seas paciente contigo misma para no dejar atrás todos
los avances conseguidos y para que aprendas a identificar tus momentos
de ansiedad. Recuerda que el éxito está en perseverar.
5. “No, gracias”:
esta es la frase perfecta para rechazar los alimentos o golosinas que
no te hacen bien sin tener la necesidad de contar que estás haciendo
dieta o de entrar en detalles incómodos. Si la persona insiste en que
pruebes, opta por decir “no me gusta”, “me cae pesado” o “tal
ingrediente me produce alergia”.
6. Personaliza tu dieta:
pensar en que cierto tipo de alimentación funciona para ti porque tuvo
grandes resultados en otra persona es ir directo al fracaso. Por eso lo
mejor es pedir la asesoría de un nutricionista que tenga en cuenta tus
gustos, tu peso, tus hábitos, tus rutinas, tu actividad física y tu
presupuesto para planear los menús.
7. Actitud positiva:
deja de pensar en que hacer dieta es similar a sufrir un castigo porque
entonces tan pronto alcances tu peso volverás a tus antiguos hábitos y,
en consecuencia, la dieta se te convertirá en un círculo vicioso. Para
transformar esos pensamientos, concéntrate en sentirte orgullosa por
lograr tu objetivo, alaba tus propios méritos, elogia tu fuerza de
voluntad y analiza el nivel de disciplina que conseguiste.
8. Toma mucho agua:
para estar segura de que estás bajando los kilos de más y de que la
pérdida de peso no se debe a la hipohidratación (pérdida de agua), la
recomendación es tomar mucho agua durante el día. Este buen hábito
también te ayudará a contrarrestar la retención de líquidos y a
garantizar la pérdida de grasa.
9. Cuidado con las fórmulas mágicas:
sospecha de los productos milagrosos pues la píldora, dieta,
tratamiento, crema o inyección mágica NO EXISTE. Por lo mismo, lo mejor
es establecer un nuevo estilo de alimentación que no esté supeditado a
los resultados que productos ‘maravillosos’ aseguran ofrecer.
10. Come de forma inteligente:
jamás te saltes una comida creyendo que por hacerlo bajarás más rápido
de peso pues ¡te engordarás más! dado que el metabolismo se altera.
fuente: revistafucsia.com






















Me gustaa