
La vida en pareja es el reflejo de nuestra formación, las emociones segregan enzimas que corren por la mente y avivan la relación. La fuerza de esos pensamientos ayuda a construir una vida emocional estable.
La unión de dos naturalezas
distintas pone a prueba la formación, favorece la intimidad y saca a
relucir diferentes caracteres. La pareja con la que se decide unirse
trae un destino escrito, así como las uniones del pasado traen
enseñanzas.
La convivencia genera modificaciones, cambios,
ajustes; la relación de amor es una obra de arte, cuanto más se
construye, más se disfruta, el vivir en compañía es trascendental para
el ser humano. En la actualidad existe un vacío inmenso de valores y
una falta de respeto hacia la pareja y hacia el compromiso. Por eso, la
decisión del matrimonio es un ritual sagrado y se debe tomar como una
responsabilidad de dos personas.
Casarse trae un nuevo día,
una etapa de evolución del ser humano, por eso, este paso se debe
realizar con gran misticismo. El matrimonio es un ritual que requiere
cierto grado de maduración. Entre más curada acerca de su pasado se
encuentre una persona, mejores serán los resultados.
El
matrimonio contempla chakras, círculos de poder, campos energéticos,
estructuras mentales positivas y negativas que afloran. La emotividad,
el acomodarse, el tolerar, el enfrentar dificultades, culturas,
diferencias, ponen a prueba la relación, y base de ésta son el amor, el
respeto, la sinceridad, el diálogo. Cuando se ama de verdad, se superan
las pruebas más difíciles.
Saber enfrentar la relación cuando
se cruza por una etapa de prueba y analizar las dificultades que se
viven evitando el orgullo, tratando de mantener el equilibrio y
abriendo el corazón al perdón, resulta una maravillosa ayuda para la
pareja.
Cuando ésta se compromete, da pasos que pueden ir en
constante ascenso y van guardando en una vasija sus propósitos e
intenciones, sus hijos, los viajes, el progreso. Hay que reconocer que
la vida es energía, vibración, que entre la pareja existe un lazo
poderoso que se funde con los campos energéticos. La sexualidad y la
oración generan una caparazón que protege la relación.
Ritual de pareja
Amarre
12 velas rojas, de olor, colóquelas dentro de una cacerola o sartén que
haga de incensario, las velas no se sacan de ahí, y se pone el
recipiente sobre una manta roja.
El ritual se hace en la
habitación, en la cama de la pareja, llevando consigo amuletos, cadena,
cuarzo, cristales y el anillo de matrimonio. Apague los teléfonos y
ponga música de relajación. Use ropa blanca.
Procedimiento
• El hombre prende las velas y la mujer las sostiene con mucha fe y amor.
•
La mujer se acuesta boca arriba, con los ojos cerrados, no los debe
abrir hasta que se termine el ritual. Las manos con las palmas hacia
arriba. Relaje músculos y cuerpo, inhale y exhale, contando cada vez
hasta 13.
•
La pareja pide permiso, apoyo y fuerza a la energía superior,
conectándose con el poder de la armonía divina y personal. Dicen una
oración de inicio, con mucha fe, cogidos de la mano.
•
Con el apoyo de las velas, pásense por cada articulación la cacerola,
iniciando en los tobillos, luego las rodillas, caderas, muñecas, codos,
hombros y cuello.
•
Al paso de la cacerola con las velas por cada articulación se hace una
oración, por ejemplo: “Energía divina, te pido que me concedas ser
instrumento de sanación, potenciación, multiplicación y luz de
canalización en armonía y compañía de este ser de luz y amor que es mi
mujer (o mi hombre)”.
•
Podrán visualizar un aro de luz de colores que rodea la articulación,
apreciando cómo el fuego interioriza su energía y protege cada parte de
su cuerpo.
•
Repita 4 veces seguidas la visualización y la oración en cada una de
las 13 articulaciones, sintiendo el poder sanador de la luz, la armonía
y el perdón.
•
Con dulzura, pídale a su pareja que levante su espalda, colocándose en
posición de escuadra. Pásele el fuego de abajo hacia arriba por toda la
espalda, sople y cobíjela, lo mismo que por la cabeza, la cara y el
tercer ojo.
•
Muevan las articulaciones, los brazos, las piernas, agradezcan por
todos los órganos, desde los pies hasta la cabeza, por los sistemas
digestivo, respiratorio, sanguíneo, por los pulmones, el corazón, el
cerebro, los sentidos, los grandes e infinitos dones.
• Esperen unos minutos, entonces, el hombre se acuesta y se levanta la mujer y repiten la misma operación.
•
Terminen dando gracias a las energías que se manifestaron. La mujer se
acuesta luego encima del hombre, se abrazan, se besan, se miran a los
ojos y expresan sus sentimientos.
• Esperen unos minutos a que las velas se apaguen. Los restos que quedan se dejan enfriar durante 24 horas y se guardan.
*Este
trabajo puede ser dirigido por Juankaanpu, que garantiza sus
resultados, después de una terapia de pareja y un estudio astrológico.
fuente: revistafucsia















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