El día jueves pasado, en nuestra Biblioteca Municipal de Quilicura, tuvimos un encuentro con la escritora Pía Barros, esto, como parte de la celebración del Dia del Libro.
Por nuestra parte, a Pía ya la conocíamos y habíamos compartido con
ella en otras tertulias tiempo atrás, sin embargo, eso no resta ni un
ápice lo interesante de escuchar que resulta la autora y como, por
medio de vivencias y oficio, va enriqueciendo su palabra hasta lograr,
sin esfuerzo, una empatía tácita con el público asistente que no vacila
en hacerse parte de la dinámica e interactuar por medio de sus
preguntas e impresiones. Interesantes, entretenidas y enriquecedoras
por demás resultaron las respuestas y comentarios de Pía acerca de cada
inquietud planteada por el auditorio, así como su acertiva lectura,
concentrada en uno de sus últimos libros: Grandmother y otros cuentos.
Agradable
momento el que vivimos aquí, en nuestra Quilicura y , además,
representando de muy buena forma nuestro trabajo "manchado". Se
agradece a Isabel Aragón,
directora de la Biblioteca, por toda su gestión para concretar este
hecho y a quienes laboran con ella poniendo todo su empeño en ello.
El
detalle a corregir: la poca solidaridad entre los usuarios que
comparten espacio en este recinto, ya que, tal como nos ha tocado vivir
otras veces, hubieron otras actividades que no atinaron con bajar el
volumen de su trabajo, interfiriendo desagradablemente el desarrollo de
la tertulia. Falta, falta tino y respeto por el quehacer del "otro".
Y para compartir con ustedes, imágenes del momento y uno de los cuentos de Pía que más impactó aquella tarde:
A MODO DE MORDAZA
Sé
que lo encontraron con un papel en la boca, como a manera de mordaza,
con el barro enturbiándole los rasgos y la mirada azul ya sucia de ver
su propia sangre derramada.
Fue un drogo que pensó que estaba
borracho y algo podría esquilmar de sus bolsillos, pero hasta los
angustiados se ponen respetuosos con la rigidez de la muerte, y pidió a
los vecinos que avisaran que había un finado obstaculizando el paso, y
algún niño podría no verlo en mitad de la lluvia y después tener
pesadillas por haberse tropezado con un cadáver.
Aún el asombro le
raspaba las comisuras de la boca abierta, por donde un hilillo de
saliva se confundía con los regueros de lluvia que caía leve,
limpiándole el barro.
Pero si estiran el papel arrugado, podrán ver
que es un billete de los grandes, más bien un puñado de billetes
grandes taponeándole palabras que ya no puede decir.
Tenía puesto
aún el traje oscuro con el que se lucía los domingos en la misa, el
traje de los discursos y los funerales, con el que salía en las
portadas de político bueno. Las mismas portadas que dirán que hemos
perdido a un hombre justo.
Pero revisen más abajo, entre sus
piernas, para que vean la mordida.
Miren bien, no estará en los
noticieros, ahora, antes de que sea tarde, la huella de unos dientes
pequeñitos, porque la Chana tiene todavía los dientes de leche, y una
rabia sorda por las historias acumuladas de todas las niñas del barrio.
El fajo que le pagó el senador lo hicimos un puño de papel, y se lo
pusimos en la boca entre todas, porque así nos habíamos sentido siempre
y queríamos que el supiera lo que sentíamos: un puñado de billetes a
modo de mordaza.
Pía Barros Bravo
(nacida en Melipilla, Chile, 1956) es una destacada escritora chilena.
Su obra, en constante cruce con el feminismo postdictatorial y las
artes visuales, se ha traducido en la escritura y elaboración de
variados textos y libros-objeto que integran el trabajo de destacados
artistas gráficos, lo que le ha valido la obtención del Fondart (Fondo
Nacional de las Artes) en dos oportunidades. Es directora, desde 1976,
de los talleres Ergo Sum y de Ediciones Asterión.
Ha publicado una
treintena de libros-objeto, con material literario ilustrado por
destacados artistas gráficos. Por sus talleres literarios, que destacan
entre los de mayor prestigio en el ámbito de la literatura, han pasado
una infinidad de alumnos.
Obtuvo también la Beca de la Fundación
Andes, con la que escribió la primera novela de difusión digital en
Chile, Lo que ya nos encontró, y la Beca del Escritor, del Consejo
Nacional del libro y la lectura.