
Educar las emociones, Educar para la vida constituye la segunda parte del libro Niños con pataletas, adolescentes desafiantes, gran éxito de ventas a fines de 2007. En esta obra, la especialista en neuropsiquiatría infantil, Amanda Céspedes, entrega las claves a padres, profesores y cualquier adulto que se relacione en forma permanente con niños, para contenerlos, guiarlos en su formación emocional y desarrollar todas sus potencialidades y talentos, sin perder la felicidad propia del alma infantil. Busca cambiar el paradigma del adulto autoritario y dominante de los siglos anteriores, por uno empático, comprensivo, intuitivo, que sabe utilizar las herramientas para una comunicación afectiva y efectiva, necesaria en este mundo moderno.
Tanto las familias como las Educadoras y asistentes de Párvulos son participes de la educación y crecimiento de los niños y las niñas, en donde juntos procuran y velan por dar las mejores herramientas ligadas a los diversos ámbitos de la vida integral del ser humano.
Es por esto que la autora, nos señala la importancia que tienen las emociones a lo largo de nuestras vidas y que según investigaciones relacionadas con las neurociencias nos afectan desde la gestación con el primer vinculo madre-hijo, luego se presenta el apego, ya de adultos vamos estableciendo diversas vinculaciones con otros y comenzamos la búsqueda de nuestro alter-ego, el cual tendrá similares características al apego inicial.
Las características emocionales son llamadas por la autora como “alimentos del alma” que se definen como estímulos afectivos como el cariño, la ternura, amistada o cercanía por lo tanto existen varias maneras y situaciones en donde como adultos a cargo de nuestros niños/as podemos nutrir su bienestar emocional:
1) Aceptación incondicional: Aceptar nuestras cualidades y defectos en actitudes y gestos ya que los niños y niñas tienen un radal para detectar la “falsa aceptación”
2) Respeto incondicional: Un trato gentil hacia los niños y niñas modela sus propias destrezas sociales.
3) Reconocimiento y valoración: Las aptitudes valorativas en los niños y niñas construyen su autoestima teniendo en cuenta los elogios como una gran empatía frente a sus errores.
4) Expresión explicita del afecto: Mostrar afecto a los niños y niñas desde pequeños favorece en ellos su desarrollo integral ya que gracias a sus cualidades nuetróficas (que estimulan sinapsis) ansiolíticas (atenúan el impacto de ansiedad ambiental) y de inmunidad (defienden el cuerpo contra ataques de infecciones)
5) Comunicación efectiva y afectiva: Siendo buenos lectores de señales y expresiones en los niños y las niñas especialmente las que se producen sin utilizar el lenguaje oral.
Ahora que estamos al tanto de la existencia de los alimentos del alma, no dudemos en usarlos a cada momento de la vida de nuestros niños y niñas y estando receptivas a conocer la relevancia de nuestros actos afectivos contribuiremos a educarnos y a educar.
Finalmente luego de leer esta obra podemos reflexionar y autoevaluar la siguiente interrogación:
¿Qué es ser un buen Educador de emociones?

fuente: revista carrusel















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