
Dile adiós al sacrificio pues a pesar de la creencia popular, el pan también debe estar incluido dentro de una dieta. Aprende cuánto y de cuál consumir.
La obesidad, las enfermedades
cardiovasculares y las relacionadas con los altos niveles de colesterol
‘malo’, son asociadas al consumo de pan. Sin embargo, los
nutricionistas reconocen que comer este alimento no es necesariamente
el causante de estos padecimientos que claramente sí son el resultado
de la ingesta excesiva de azúcares y grasas saturadas de origen animal.
Lo importante es aprender a comerlo con moderación y elegir el
que más beneficios traiga para el organismo. Para saber cuál es el
mejor teniendo en cuenta la variada oferta que se encuentra en el
mercado, la recomendación es dejarse tentar por uno integral que
contenga altos niveles de vitaminas, minerales, ácidos grasos
esenciales y fibra.
¿Cómo reconocerlo?
El
pan ‘común’ está hecho de harina, agua y sal. Algunos además, incluyen
salvado o fragmentos de otros granos que si bien los hacen más
nutritivos que el blanco, no llegan a ser tan benéficos como los de
origen integral.
El verdadero pan integral es el que está
elaborado con el grano que conserva la cubierta, es decir el que no ha
sido sometido a los procesos de refinamiento y en consecuencia conserva
la parte más nutritiva. Es fácil reconocerlo porque tiene
características muy específicas:
* El olor: es fuerte y con un ligero aroma ácido pero agradable al olfato.
* La masa o miga: es de color café o un poco menos oscura y uniforme.
*
La corteza: es estructurada y de buen grosor. Estas características son
precisamente las que protegen la masa interior y permiten la
conservación del alimento por más tiempo comparado con el de los panes
comunes.
* Los
fragmentos de salvado o de otras semillas como la linaza se ven a
simple vista pero su textura y tamaño son desiguales. Cuando son trozos
muy parejos es porque éstos han sido añadidos industrialmente y pueden
ser panes semi integrales, es decir hechos a partir de harinas blancas.
La fibra
Es
falso que una tajada de pan blanco común pueda ser reemplazada por dos
o tres de integral y menos aún que por ser de granos ‘vírgenes’ no
aporten calorías. Lo que ocurre es que los nutricionistas recomiendan
reemplazar el pan blanco por pan integral porque la fibra de éste
último permite que el organismo lo procese con mayor facilidad y además
contribuye al proceso de digestión.
Por otro lado, para las
personas diabéticas, la fibra ayuda a regular los niveles de azúcar
retardando progresivamente el paso de la glucosa a la sangre.En cuanto
a los regímenes de adelgazamiento, lo que logra la fibra es producir
mayor sensación de saciedad porque captura el agua del estómago y lo
tiende a ‘hinchar’. Esto contribuye a que la persona sienta menos
hambre y en consecuencia coma menos cantidad de otros alimentos.
Por
último y para quienes padecen estreñimiento o desórdenes estomacales,
la fibra del pan integral acelera considerablemente el ritmo intestinal
y ayuda a curar estas dolencias.
Ya los sabes, no es necesario
erradicar de tu vida el pan, lo que debes es aprender a escoger el que
más te convenga. Recuerda que en las tiendas especializadas puedes
encontrar diferentes y deliciosas variedades como el pan de frutos
secos, de siete granos, de ciruela, de piña, de salvado, de aceitunas
etc.
fuente: revistafucsia





















Comentarios
hace 19 horas 39 mins
hace 23 horas 49 mins
hace 2 días
hace 2 días