
Sol, piscina, mar. Una fórmula deliciosa que muchos tuvieron el privilegio de disfrutar este verano. Esperamos que al volver a la rutina, un merecido descanso haya servido para empezar el año cargados de energía y ganas de trabajar o estudiar.
Y es que las vacaciones son fundamentales para poder rendir de manera eficiente. Se trata de una instancia única que permite compartir con los seres queridos, conocer nuevos lugares, disfrutar de la naturaleza y dedicarle tiempo a esas cosas que tanto nos gusta hacer y que no siempre tenemos el tiempo para disfrutarlas.
Pero aunque ciertamente las vacaciones y el tiempo al aire libre son sumamente saludables, la exposición excesiva a los rayos UV, el cloro de la piscina y la sal del mar –por mucho placer que nos produzcan- no son muy amigables con nuestra piel y nuestro pelo.
- Rayos UV del sol: los rayos UV alteran la capa protectora del cabello (cutícula), lo que debilita el pelo y lo hace estar más expuesto a otros agentes externos, que también contribuyen a su fragilidad. En cuanto a la piel, los daños de los rayos UV son más que conocidos. A pesar del adecuado uso de factores solares, reaplicándolos sobre todo el cuerpo cada cierto tiempo (especialmente después de nadar), el sol puede dejar la piel seca y, si durante el verano no complementamos el uso de factores con una correcta hidratación y una buena limpieza diaria, la piel se podrá ver afectada después de las vacaciones.
- Cloro de la piscina y sal de mar: el cloro de las piscinas es un agente muy agresivo y con propiedades oxidantes, que barre los compuestos naturales del cabello y altera su color (especialmente los tonos más claros y los tinturados). La sal de mar, por su parte, también reseca y afecta el brillo del pelo, ya que favorece su deshidratación. Algo similar sucede con la piel, puesto que con la exposición permanente al cloro y al agua de mar, ésta pierde aceites esenciales que la nutren y lubrican. Con ello, es común que a la vuelta del verano sintamos que nuestra piel está deshidratada, lo que implica que ha perdido colágeno, responsable de su elasticidad. Es por ello que se puede ver reseca y cansada.
¿Qué hacer entonces?
Hidratar, humectar y nutrir.
Tanto el pelo como la piel podrán recuperar su luminosidad en la medida que los hidrates, humectes y nutras. Para ello, hoy existen en el mercado numerosos productos especialmente diseñados tanto para el pelo como para la piel. Para el primero, se recomiendan cremas capilares que se aplican luego del lavado y se dejan por un tiempo antes de enjuagar, de manera que actúen en profundidad. El enjuague debe ser con abundante agua tibia. Prefiere aquellas cremas que contengan activos hidratantes, como la palta y el aceite de jojoba. Te recomendamos también elegir un acondicionador con nutrientes para que apliques después del shampoo, ya que el acondicionador ayuda a sellar las cutículas del pelo que se abren durante el lavado. Por último, te recomendamos evitar el secador lo más posible.
En cuanto a la piel, ésta no sólo se resiente por la exposición al sol: tal como mencionábamos, hay que sumar el uso de factores solares, repelentes y otros químicos que frecuentemente usamos en el verano, junto con la falta de una limpieza correcta. Con esto, una reparación post verano se hace urgente. En este sentido, el primer paso es adoptar una rutina diaria de cuidado que implique, además de hidratación, limpieza y nutrición. La limpieza es el primer paso obligado, puesto que en la medida que existan impurezas en la piel, éstas impiden que pueda “respirar” de manera adecuada, disminuyendo sus niveles de hidratación. Así, la limpieza es fundamental. Todas las mañanas deben ser el primer paso de la rutina de cuidado. Se recomienda aplicar una crema hidratante que, idealmente tenga factor solar. Y en la noche, luego de la limpieza, se recomienda el uso de cremas nutritivas.
Y el aliado que nunca falla:
Una alimentación saludable y equilibrada y el consumo de al menos 8 vasos de agua diario serán el punto final para que dejes tu cuerpo al 100%, descansado por dentro y lleno de vitalidad por fuera. Dale protagonismo a las frutas y verduras en tu alimentación diaria. Trata de combinar los colores de las verduras en tus platos y variar el tipo de frutas que consumes a diario, puesto que cada una de ellas posee diferentes nutrientes y antioxidantes que cumplen distintas funciones, entre ellas, combatir los radicales libres que aceleran el proceso de envejecimiento, dando elasticidad a tu piel y contribuir a la salud general de tu organismo. Recuerda que si estás bien por dentro, te sentirás bien por fuera. Y la vuelta de las vacaciones es, seguramente el momento en el que mejor nos sentimos por dentro, con excelentes recuerdos y mucha energía para empezar a programar desde ya las vacaciones del año que viene.






















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