
Ayer uno de los diarios más importantes de habla
castellana, El País, de España, publica una columna titulada “¡Viva
Chile, mierda”, firmada por Antonio Caño, su editor de temas
internacionales.
Nuestro llamativo y coprolálico grito es la
única referencia a Chile presente en la portada del sitio web del
diario. Al revisar los medios internacionales es evidente que para el
mundo el cataclismo del pasado sábado ha dejado de ser noticia de
primera página. Pese a esto, la columna (quizás por su poderoso título)
estuvo entre las notas más leídas de la edición digital de El País.
El
texto es súper positivo para Chile y, ¡por suerte!, hace un paso de
polka frente a las bochornosas escenas de saqueo, pillaje, vandalismo y
violencia, y no las menciona. Dice, entre otros piropos: “En los
últimos años han sido frecuentes y merecidos los elogios a Chile por la
sabia conducción de su democracia y su economía. Eso es mérito, en gran
medida, del carácter humilde y práctico de un pueblo que se ve ahora
frente a uno de los mayores retos de su historia”. Y agrega: “La
laboriosidad de los chilenos es prototípica en América Latina”. Y más:
“En América Latina a veces los chilenos producen más envidia que
admiración”. Y pronostica que “los chilenos saldrán fortalecidos de
este desastre. Lo superarán con sus armas de siempre: su tenacidad y su
modestia. Aunque los éxitos de los últimos años les han dado a los
chilenos una mayor confianza en sí mismos, no les gusta presumir de sus
propias virtudes y paganizan su orgullo nacional con el incomparable
grito de ¡Viva Chile, mierda!”.
Alentador y súper generoso con
nuestras capacidades, claramente alteradas a la luz de los rumores
difundidos por medios irresponsables que han sumido a parte de la
población en conductas sicóticas, sin mencionar las acciones
francamente estúpidas y egoístas, como el abalanzarse a las tiendas a
comprar en ciudades donde la normalidad es casi total en comparación
con las zonas realmente afectadas.
“¿CÓMO SE PUEDE VIVIR EN UN SITIO ASÍ?”
En
“El Mundo”, el medio en español más leído, su subdirector, el
periodista chileno John Muller escribió al día siguiente del “seísmo”,
como se dice allá, grado 8.8 producido la madrugada del sábado 27:
“Chile
invierte grandes cantidades en reforzar sus obras públicas, como hacen
todos los países con importantes zonas sísmicas, pero no basta.
Sorprende el gran número de infraestructuras modernas que han
colapsado, en ciudades como Santiago, a 400 kilómetros del epicentro.
Muchas han sido construidas por multinacionales españolas. El
aeropuerto de Santiago, por ejemplo, está cerrado, con serios daños. La
polémica está servida para los próximos días cuando se haga la autopsia
al hormigón de las carreteras y los viaductos”.
Interesante
punto, para pauta de reporteros con vocación investigativa. Y, desde la
distancia, el periodista y compatriota, se pregunta:
“¿Cómo se
puede vivir en un sitio así, donde cada equis años la naturaleza te
tumba los sueños de toda una vida en 60 segundos? Pues sólo se puede
sobrevivir en la abnegación y la humildad. Con la conciencia de que hay
fuerzas más poderosas que nuestra ambición humana y más importantes que
el oropel de nuestros fuegos fatuos.
Ése es el mensaje que trae
la Tierra a los chilenos cuando creen que han alcanzado una vida más
fácil y mullida, cuando creen que sus sueños de ser un país
desarrollado están al alcance de la mano”.
Ambos editorialistas
tienen un conocimiento especial de Chile: Muller, es nacido en Osorno,
criado y formado en Chile; Antonio Caño fue casado con una chilena, la
periodista Mónica Pérez, y es experto en temas del mundo, Latinoamérica
en especial. Es decir, no son observadores que vienen recién conociendo
la vocación telúrica de nuestro país. Saben de Chile, y en distintos
grados, aman a Chile.
CHILE VERSUS HAITÍ
También ha habido columnas y textos interpretativos laudatorios en los medios del mundo anglosajón.
John Stossel, columnista de Fox Business y Fox
News, publicó la siguiente reflexión el primero de marzo: “Cuando me
enteré del terremoto en Chile, envié un correo electrónico a mi amigo
José Piñera, el hombre que enriqueció Chile por la privatización de su
sistema de Seguridad Social, para asegurarme de que estaba a salvo. Me
contestó que él y su familia estaban bien. Añadió que en Estados Unidos
se enfrentan a un mayor terremoto: ‘Cien trillones de la deuda de
Estados Unidos, ¿verdad?. Ese será un terremoto un día. Tú debes
300.000 dólares a mi amigo (el Estado). Lo siento mucho’.
Él
hace un buen punto sobre la amenaza relativa. El terremoto de Chile fue
casi 500 veces más fuerte que el de Haití, sin embargo, Chile ha
sufrido sólo una fracción de las muertes. Los medios enfatizan
majaderamente sobre la aplicación estricta de códigos de construcción,
pero el economista de la Universidad George Mason, Don Boudreaux, es
más certero: “Con una economía orientada al mercado, el ingreso per
cápita en Chile es más de diez veces el de Haití. Los chilenos tienen
edificios mejor construidos y diseñados por arquitectos calificados,
hechos de materiales más fuertes, y levantados por trabajadores con
mejor formación y altamente especializados. “Chile
tiene -y cumple - los códigos de construcción resistente, ya que pueden
pagarlos. Si Haití tuviera esos mismos códigos de construcción serían
letra muerta porque los haitianos simplemente no pueden permitirse el
nivel de seguridad que los chilenos ahora disfrutamos. El bajo número
de muertos en Chile es crédito no lo que los políticos hacen, sino más
bien de lo que no pueden hacer: inmiscuirse excesivamente en el
mercado. El ingreso per cápita en Chile es de 14.900 dólares, frente a
$ 1.300 en Haití. La libertad económica salva vidas. La última tragedia
en Haití, no fue el terremoto sino la falta de libertad económica. Esa
tragedia ocurre todos los días en gran parte del mundo”. ESTO NO ES CUESTIÓN DE SUERTE Y
otra columna con un planteamiento similar: el terremoto en Haití y el
nuestro, con una interpretación esta vez más política que económica, la
hace la columnista semanal del The Washington Post, Anne Appelbaum,
ganadora del Pulitzer 2004. “Decir que Santiago
parece hoy mucho mejor que Puerto Príncipe no es ningún consuelo para
el pueblo de Chile. No va a reconstruir sus casas en ruinas, ni va a
traer de vuelta a sus muertos. No va a reconstruir el aeropuerto de
daños o movilizar a los hospitales de campaña y suministros de
emergencia necesarios para evitar que el número de muertos se eleve aún
más. No va a inspirar a las donaciones caritativas de todo el mundo. Sin
embargo, la comparación es inevitable, por lo que muchas personas ya lo
han hecho: después de todo, dos grandes terremotos inusualmente fuertes
han golpeado a las capitales de dos países latinoamericanos en un plazo
muy corto. En ambos, los líderes políticos se quedaron luchando con las
metáforas para transmitir la magnitud de la catástrofe. La presidenta
chilena Michelle Bachelet llamó al terremoto "una emergencia sin
precedentes en la Historia de Chile". El presidente haitiano, René
Préval, comparó la destrucción en Haití con “los daños de un país que
fue bombardeado durante 15 días”. “Pero el efecto
sobre las respectivas poblaciones claramente no será idéntico. Un
terremoto siempre sale de la nada, y en ese sentido es siempre una
pieza de mala suerte en la lotería geológica, como mi colega David
Ignatius escribió en enero. Sin embargo, los efectos secundarios a
corto y largo plazo de un terremoto -la medida del daño que desata, la
velocidad con que la población se reorganiza y reconstruye- no tienen
nada que ver con la suerte”. Y sigue reflexionando: “La capacidad de
una sociedad para recuperarse de un desastre natural es también un
reflejo de su cultura económica y política. Habrá más ‘saqueo’ en Chile
esta semana como consecuencia de la lucha por sobrevivir en las ruinas,
pero serán el ejército chileno y la policía, no marines de Estados
Unidos los encargados de controlar la situación. Bloques de
apartamentos debilitados podrán colapsar abruptamente, pero habrá
inspectores a mano para ayudar a evaluar cuáles podrían ser seguros. “En
la ciudad de Concepción, los residentes de un nuevo edificio que se
derrumbó amenazan con demandar a los constructores, según un informe.
El hecho es que ni siquiera se discute esta opción que tienen los
propietarios de apartamentos e implica que tienen un sistema judicial
que funciona, un sistema legal que podría obligar a los constructores a
pagar una indemnización, y la creación de un sistema normativo que se
respeta en general. Haití no tiene ninguno de los anteriores. Aunque no
es el momento de tomar nota de estas cosas, Chile, a diferencia de
Haití, es también una democracia que funciona”. Y
termina reflexionando: “La respuesta al terremoto de Chile tendrá que
reflejar los mismos valores que el famoso sistema de pensiones de Chile
(diseñado por el hermano del presidente electo, José Piñera), que tiene
por objeto garantizar a los trabajadores unos ingresos de jubilación
decentes. En los próximos meses, el Estado puede no ser capaz de ayudar
a todos los pobres que han sufrido, pero no puede ignorar a todos ellos
de forma indefinida, tampoco. “Los desastres no
tienen ninguna lógica, y no tiene significación política. Pero el
proceso de recuperación que sigue a un desastre es siempre
profundamente político. A pesar de un fuerte terremoto y las réplicas
más perjudiciales, Chile volverá a la normalidad más rápidamente que
Haití. La suerte no tiene nada que ver con ello”. A
diferencia de los columnistas de habla española, los anglosajones son
más cerebrales y políticos en su análisis. Ninguno grita “¡Viva Chile,
mierda!”, pero nos tienen fe. O se la tienen al sistema. Que cada uno juzgue. fuente: terra.cl






















ajjaajaj
bueno. los ultimos dos comentarios me parecieron bastante entretenidos por decirlo menos. ya que hay de fondo que una idea politica neoliberal fue la que nos salvó de tener una catastrofe como en haití, y aunque hay puntos en que esa lógica es irrenunciable (Como en la cantidad de recursos de ambos paises y la calidad de sus sistemas internos), las aseveraciones no son del todo ciertas. Estan comparando a un pais con una inhumana politica neoliberal, con un pais que no tiene ningun tipo de politica solida, nadie podria aseverar que en otro sistema que no fuese neoliberal chile no hubiese salido bien parado. EL SISTEMA NEOLIBERAL NO ES EL UNICO CAPAZ DE PERMITIR UNA ORGANIZACION SISTÉMICA EFICIENTE. y no digo esto ni siquiera para defender otro punto de idea politica, (aunque claramente la tengo) porque en este momento no me interesa ni viene al caso, si no que lo hago para aterrizar a los que tratan de hacer propaganda a un modelo gracias al terremoto.
"jose piñera elhombre que enriqueció Chile por la privatización de su sistema de Seguridad Social" por favor, los que se enriquecen son unos pocos pero el resto del pais se sin ninguna seguridad social, como mi tio por ejemplo. . "La última tragedia en Haití, no fue el terremoto sino la falta de libertad económica. Esa tragedia ocurre todos los días en gran parte del mundo”. francamente propagandistico.