
Con un poco de intuición, observa la decoración de tu casa y haz cambios a tu favor de acuerdo a esta milenaria forma de revitalizarla.
En recientes décadas, se ha hecho evidente el acercamiento que tiene el occidente con las antiguas filosofías orientales sobre todo para fines prácticos que mejoran la calidad de vida de quien las ejecuta.
En la arquitectura y en la elaboración de interiorismo no es la excepción: lo que se pretende es establecer vínculos que permitan una evolución del “bien estar” en un lugar ya sea de trabajo, esparcimiento o en tu propia casa.
Para todos, crear un espacio vital es sinónimo de seguridad. Si además la forma como está construido nos ayuda a fortalecer relaciones sociales ¿No te resulta mejor? Pero si nos ayuda a que podamos contactar con nuestro ser interno, entonces tendremos como resultado un espacio equilibrado para habitar: el Fen Shui, que significa viento y agua, te sirve para lograrlo.
Esta práctica tiene bastante que se realiza en la arquitectura, principalmente en las mansiones de gobernantes o en edificios corporativos importantes a través de la historia de la humanidad.
Esta forma de “acomodar” tu casa surge del pensamiento taoísta que se remonta al año 2200 A.C. y busca el que se respete el orden que establecen los ciclos naturales del universo a través de la fuerza vital del mismo (energía).
¿Qué características tiene este método?
Permite la activación de tu energía positiva a través de generar espacios limpios con tranquilidad que permitan la oxigenación del área, lo que repercute en mejoría en todos los aspectos de tu vida: salud, comunicación, pareja, trabajo, éxito y evolución.
A su vez, sana la desarmonía de la energía en el espacio con formas o colores que son compatibles con el lugar y las actividades que se realizarán en el mismo.
Lo se busca al practicarla es un equilibrio entre la energía yin (negativa) y el yang (positiva) y los cinco elementos que considera de la naturaleza: tierra, agua, fuego, madera y metal, para que en el espacio que se habita se genere armonía que no solo beneficie a quien habita ahí, sino que repercuta en todos los aspectos de la vida.
Mantener el orden y la limpieza es un principio básico de esta filosofía.
Tú puedes empezar a quitar los obstáculos que no permiten el flujo de la energía positiva en tu hogar. Para lograr cambios es necesario establecer un nuevo paisaje, es decir replantear la forma como están ubicados los muebles de acuerdo a la orientación de la casa y las energías que se generan en el subsuelo donde se encuentra. ¿No te parece buena idea ayudarte con este método oriental para que te vaya mejor? La experiencia que se ha tenido en los resultados de aplicarla, es una base para ponerla en práctica en tu espacio.
Fuente:soloellas.com






















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