
Algunos errores comunes pueden llevarte a perder el control sobre lo que comes. Aprende cómo calmar esos ataques de hambre.
¿Sientes que a pesar de haber comido “bien” el hambre te ataca constantemente?, ¿Sabes que debes comer cada tres horas e intentas ser disciplinada pero la ansiedad te desespera? Eso quiere decir que en algún punto de tu rutina de alimentación estás fallando.
RevistaFucsia.com te ayuda a
reconocer los cuatro errores que confrecuencia cometes. Así lograrás
controlar tu ansiedad, y por supuesto, tu peso. Identificarlos te será
muy útil tanto para desarrollar buenos hábitos alimenticios, como para
sentirte satisfecha por más tiempo.
Es HORA de comer
Y
cuando decimos HORA DE COMER es porque el tiempo que dedicas a
alimentarte debes destinarlo única y exclusivamente para esto. Aunque
no lo creas, si continúas trabajando, lees un libro o una revista, ves
televisión o navegas en Internet no estás concentrada en lo que estás
haciendo y mucho menos en lo que estás comiendo. Es así como ingieres
los alimentos de afán, sin masticarlos correctamente y mucho menos sin
saborearlos.
En consecuencia tu cerebro no alcanza su punto de
saciedad y en poco tiempo sientes deseos de comer nuevamente. En
conclusión el tiempo para comer es para comer y debes parar tus otras
actividades.
Más fibra
Busca
que tu menú tenga frutas, verduras y cereales, es decir, alimentos
ricos en fibra que te hacen sentir más llena por más tiempo porque
tienen una propiedad que “recubre” el estómago haciéndote sentir que no
está vacío. Además contribuyen a mejorar la digestión y a que el
metabolismo funcione correctamente.
Prefiere agua
Seguramente
has experimentado esa sensación de tener el estómago muy lleno y casi a
punto de estallar, pero que en pocas horas se desinfla haciendo que el
hambre regrese. Los expertos atribuyen esta condición a acompañar tus
comidas con jugos o gaseosas. La ingesta de estos líquidos te hace
sentir hinchada por lo que, aunque no parezca, comes menos de lo
recomendado y en poco tiempo estás desesperada del hambre.
La
recomendación es tomar agua sólo después de haber terminado tu ración y
en lo posible, tomar un té o una aromática para facilitar la
asimilación en el organismo.
Apetito = estado de ánimo
La
ansiedad, la depresión, el estrés laboral y hasta el mal genio, pueden
generarte incontrolables ganas de comer. Cuidado con esto porque buscar
consuelo en la comida al contrario de hacerte sentir mejor, tiende a
generarte sentimientos de culpa e inconformismo con tu cuerpo. Nadie te
conoce mejor que tú misma, así que aprende a identificar esos momentos
de tensión y a controlarlos con otras soluciones como hacer ejercicio o
cambiar de actividad.
Los trucos
*Come cada tres horas, es decir entre cinco y seis comidas al día.
*Crea horarios para cada merienda y para cada cena. Esto te ayudará a estar preparada y así no recurrir a la comida rápida.
*Siempre ten en la cartera una fruta, una barra de cereal o unas galletas integrales.
*Si
identificaste que tu problema con la comida no es por desordenada sino
por tus estados de ánimo, entonces busca ayuda profesional para
canalizar esos sentimientos.
fuente: revista fucsia















Comentarios
hace 5 horas 9 mins
hace 11 horas 11 mins
hace 1 día
hace 2 días