
Por FELICIANO RUIZ L.*
Formar a un hijo o varios hijos de bien, es uno de los retos más
difíciles para los padres de hoy, pero al mismo tiempo es uno de los
más gratificantes. Con todo eso, muchos padres aún no toman la
iniciativa que deberían en este mundo tan complejo y convulsionado.
La vida moderna difiere mucho de las décadas pasadas, lo cual también
equivale a variantes en las formas de criar hijos en relación a lo que
nuestros padres usaron con nosotros; porque a decir verdad, la forma en
que nos criaron tiene relación en el cómo vamos a criar a nuestros
propios hijos, ya sea esto efectivo o no.
No obstante, hay principios universales e inalterables en la formación
del carácter y la personalidad de un ser humano, y estos tienen mucho
que ver con el producto final que obtendremos en la formación de cada
uno de nuestros hijos. Para tal efecto, es necesario aplicar estos
principios que yo denomino ?herramientas?, cuyos usos darán como
resultado una excelente labor paternal.
1. AMOR. Todo padre y madre aman a sus hijos, aunque no necesariamente
saben expresarlo. Esto se debe a que cuando ellos también fueron hijos
no recibieron muestras de afecto y aprecio por parte de sus padres. Y
en el intento por llenar ese vacío en la interacción con sus hijos,
buscan sustitutos materiales lo cual no logra satisfacer la necesidad
de afecto y ternura que todo ser humano -particularmente niño o
adolescente- necesita.
Los hijos carentes de aprecio y apego de sus padres, procurarán
conseguirlo en otros lugares, y lamentablemente por su inmadurez
terminan refugiándose en cosas poco nobles. Ante esto los padres
reaccionan con desconcierto al no entender por qué sus hijos a quienes
no les falta "nada" terminan en situaciones horrendas. Todo esto se
podría evitar si los padres colmaran a sus hijos de abrazos, besos,
aprecio, estimación, valoración, etc. Si no lo sabía, el amor no tiene
sustitutos.
2. AUTORIDAD. El ejercicio de la autoridad es imprescindible en el
propósito de salvaguardar a nuestros hijos de los flagelos que vienen
azotando y destruyento a nuestra jóven generación. Jamás sea permisivo
o condescendiente con lo malo o lo incorrecto. Nuestros hijos necesitan
referentes de conducta, establezca parámetros de lo que es permitido y
de lo que no se permite en casa. Jamás celebre cuando sus hijos usan de
groserías o cuando se tornan insolentes. Enséñeles a tener pudor y
decencia, ya sea en casa o cuando estén fuera de ella.
Los hijos deben saber que los padres son la autoridad en casa y deberán
someterse a ellos. Dicha autoridad siempre deberá ser ejercida con
firmeza y determinación, esto equivale a ser inflexibles a las normas
o reglas que ellos mismos han establecido para sus hijos. Se espera que
quienes establezcan las normas sean los primeros en cumplirlas, esto
será un buen recurso para que todos en casa hagan también lo mismo. La
regla puede ser de hierro, pero los padres siempre han de mostrar
ternura al exigir su cumplimiento, pues ellos saben qué es lo mejor
para sus hijos.
3. EXPERIENCIA. Siempre oigo a los padres jóvenes decir que, es su
inexperiencia lo que desencadenó en una serie de errores relacionados a
la formación de sus hijos. Lo mismo dicen algunos padres no tan jóvenes
y la mayoría de quienes han perdido o están perdiendo a sus hijos. Con
el respeto que se merecen quienes afirman esto, debo decirles que esto
no es tan exacto, por no decir que faltan a la verdad. En seguida,
permítanme demostrales lo contrario.
Ninguno llega desprovisto de experiencia para ser padre. Fue en nuestro
entorno familiar siendo hijos que ganamos experiencia. ¿Recuerdas cómo
te hubiera gustado que tu padre te abrace y te diga que te ama? Pero no
lo hizo, y te dijiste: "Cuando tenga mis hijos, yo no seré igual". O
aquel día cuando tu padre se fue de casa para nunca más volver,
¿recuerdas que te hiciste la promesa de "nunca abandonar a tus hijos"?.
Experiencias como estas nos marcan para siempre, y está en nosotros no
volverlas a repetir. Pero también viviste experiencias gratas y
maravillosas las mismas que son dignas de volverse a repetir con tus
hijos. Echa mano de la maravillosa herramienta de la "experiencia" y
aplícala en la formación de tus hijos.
4. SABIDURÍA. Conozco padres que no tienen instrucción, y que tampoco
viven en las grandes urbes, ni son acaudalados, pero han sabido
encaminar tan bien a sus hijos que ahora gozan del fruto de haber
cumplido una estimable labor formativa. ¿Qué quiero decir con esto? Que
es perfectamente posible que todas las personas podamos formar hijos de
bien. Y para esto no se requiere ser tan inteligente, ni pertenecer a
determinada clase social, sino usar cada una de la herramientas
anteriores y dar lugar al uso de la sabiduría, digo esto porque es la
que menos se usa hoy en día.
La sabiduría se define como "conocimiento profundo". En filosofía se la
conoce como "gnosis", y en psicología se denomina "cognición", pero
también es: razón, criterio, entendimiento y sentido común. ¿Por qué
digo que se la usa poco? Respondo con solo dos preguntas: ¿Se ha
percatado qué poco criterio tienen innumerables padres al consumir
alcohol en presencia de sus menores hijos?, ¿dónde está el sentido
común de los padres al permitir que sus hijas adolescentes acudan a
discotecas?. Es increíble, pero en pleno Siglo XXI todavía existen
padres incautos e ingenuos, parece que no tienen "conocimiento" que los
vicios ocasionan estragos en la familia y que las discotecas son
centros de perdición para la juventud. Si este fuera su caso, lo invito
a considerar lo que dijo el gran sabio Salomón: "Sabiduría ante todo,
adquiere sabiduría; y sobre todas tus posesiones adquiere inteligencia.
El obedecer a Dios es el principio de la sabiduría, y conocer al Dios
santo es la inteligencia". (Proverbios 4:7; 9:10)
* El autor es teólogo, periodista y psicólogo familiar. Candidato a
Doctorado en Filosofía. Presidente de Asociación de Teólogos del Perú.
Sus artículos se publican cada semana en los diarios Correo, La
Industria y Chimbote. Frecuentemente es entrevistado por la prensa
sobre temas de actualidad.














Se pueden leer más artículos del Dr. Ruiz sobre temas de familia, visitando: www.FelicianoRuiz.com
Cariños!