Atención chicas, porque aquí
tenemos ni más ni menos que el manual de instrucciones del cuerpo
masculino: a continuación encontraréis la forma más rápida de hacer que
tu hombre llegue al clímax y se revuelque de satisfacción al
experimentar estas sensaciones que sólo una conocedora avanzada de sus
puntos G les puede provocar. ¿Te atreves a averiguarlo?
Es cierto, no sólo las mujeres cuentan con ese punto G tan famoso que las enloquece y que todos los hombres quieren explotar al máximo -de forma literal-. También ellos tienen sus secretos a la hora de encontrar el placer máximo en cada relación sexual. Sí, también ellos tiene Punto G, sólo que en su caso no es uno... ¡Son nueve!
1. Un punto G, el primero, está ubicado entre el labio inferior y la barbilla.
¡Quién lo diría! Esa pequeña curva entre el labio inferior y la
barbilla, que habitualmente se pasa por alto, está llena de puntos de
extrema sensibilidad. La forma de besar y estimular esa parte del
rostro queda a merced de tu imaginación: no la olvides en los
preliminares, le pondrás a cien!
¿Qué produce la estimulación del punto G en los hombres? Una mayor exitación, orgasmos más intensos y una eyaculación más potente. Así que... manos a la obra!
La excitabilidad de ciertas partes del cuerpo humano tiene una explicación fisiológica totalmente razonable: son zonas que poseen gran cantidad de terminaciones nerviosas. Pero
nada de esto tiene sentido (ni sensibilidad) si no se encuentra en
acción el principal órgano sexual del ser humano (y no es el que tú te
imaginas): el cerebro. El cerebro dirige y controla tu predisposición a
un acercamiento sexual. Si tú estás preparada para mantener una
relación, el cerebro trasmitirá esta sensación al resto de las zonas
erógenas de tu cuerpo para que estén dispuestas a recibir cualquier
estímulo procedente del exterior. ¿Sorprendida?
Para excitar sexualmente a un hombre es necesario conocer sus zonas
erógenas, si bien los genitales responden rápidamente a cualquier
estímulo también hay otros lugares sensibles como la nuca, el pecho, el
vientre y los muslos que no deben ser dejados de lado a la hora de las
caricias.
2. La manzana de Adán
Cada testículo está formado por aproximadamente 1000 túbulos seminíferos en los cuales se producen los espermatozoides.
En esos mismos túbulos se encuentran las células intersticiales que son
las encargadas de producir las hormonas sexuales masculinas. Este punto
es de sobras conocido, pero a veces se pasa por alto porque se buscan
más otras zonas del cuerpo que tradicionalmente se acarician antes: se
trata de los testículos, que con el poético nombre de la Manzana de
Adán toman un sugerente papel protagonista con que sólo te lo
propongas. Parece que no pintan nada o bien poco en el placer
masculino... sin embargo, la famosa manzana de Adán es una especie de interruptor para el encendido de los genitales masculinos. Asegúrate de humedecer sus labios antes de pasarlos por la manzana de Adán de tu pareja. ¡Vibrará como nunca!
¿Qué es una zona erógena? Se dice que el órgano sexual más grande
que tenemos los seres humanos es la piel porque ciertas partes de
nuestra epidermis son altamente sensibles a la estimulación y capaces
de producir muchísimo placer. Es a estas áreas a las que se denomina
zonas erógenas. Las zonas erógenas son tan sensibles debido a que en
ellas existe una red de terminaciones nerviosas que reaccionan ante el
estímulo, sobre todo táctil. Y están donde menos te lo esperas...
3. El escondido hueso del tobillo, otro punto candente (y secreto!)
Casi nadie lo tiene en cuenta, tampoco. así que puedes ser la mujer
que se lo descubra y nunca lo lvidará, palabrita. Y es que este rincón
del pie aparentemente inofensivo también tiene una inmensa conexión con
los órganos sexuales. Intenta tocar justo debajo del hueso del tobillo.
Los resultados te sorprenderán a ti, pero mucho más a él.
Cuando ya ha pasado esa primera época de descubrimiento, perdemos la
costumbre de tocarnos, sentirnos y unirnos de manera que cada día
conozcamos más el cuerpo de la otra persona. Si quieres romper con la rutina, sigue explorando sus puntos G tal como te los presentamos en este artículo:
4. El pezón, pellízcale ¡para que grite de placer!
Muchos hombres no aceptan que su pareja heterosexual los estimule en la zona anal (¿temor a que les guste y eso despierte fantasías
homosexuales?), los bese en las nalgas o en las tetillas. Cuando se lo
permiten disfrutan plenamente logrando altos picos pasionales. Como la
manzana de Adán, el pezón masculino también es conocido pero poco
utilizado a la hora de la verdad, ya sea por despiste o por falta de
confianza en su potencial, nada desdeñable. Este punto es tan sensible
en el hombre como en la mujer, así que ya sabes: si a ti te encanta que
te lo estimulen, imágínate a él, menos acostumbrado.
Juega con ellos a hacer círculos con los dedos, a humedecerlos, soplar y frotarlos con la boca, a morderlos con suavidad...
Y
un secreto: Antes del encuentro íntimo mantén en tu boca un pedazo de
hielo hasta que tus labios se enfríen lo suficiente. El placer que él
sentirá cuando le beses los pezones se multiplicará por cinco. Y el
truco erótico sirve para cualquier zona.
5. Cómo no, otro punto G masculino está... escondido justo en sus zonas íntimas
Ya lo sabes. Toda esa parte del cuerpo del hombre es extremadamente
sensible, pero te vamos a ayudar a situar con aún más concreción el
verdadero punto exacto que tienes que "tratar": se trata, en
particular, del pliegue entre los testículos y el pene. Los sexólogos
afirman que es también un punto de pasión muy poco explorado, así que
apúntatelo en la lista de puntos a investigar con él y nos cuentas qué
tal la experiencia.
Al contrario de lo que sucede con la mujer, que prefiere un preámbulo más extenso, el hombre es más acelerado. Sin embargo, retrasar el momento del clímax a partir de caricias y estímulos, le producirá un placer casi doloroso.
Le gustará sentirlo, pero también recordarlo...Y es que si bien los 5
sentidos proporcionan comunmente la mayoría de los estímulos eróticos
que recibimos, puede producirse excitación sexual sin que intervenga
ninguno de ellos. La mente, en sí misma, puede proporcionar potentes
estímulos sexuales a través de la imaginación, las fantasías, los
recuerdos de un encuentro sexual placentero o anticipándose a una
próxima relación sexual y proyectándo imágenes sobre como se va a
desarrollar la misma.
Debido a la gran diversidad que existe
entre los individuos, la exploración y descubrimiento de las zonas
erógenas varia de persona a persona; sin embargo es, además de
recomendable, riquísimo y delicioso explorar el territorio de cada
amante hasta encontrar cada uno de sus puntos más sensibles y
explotarlos no sólo en cada encuentro sexual, sino que incorporarlos a
la dinámica de pareja. La exploración de las zonas erógenas se pueden realizar tanto solos como en pareja, y podemos hacerlo con ropa o sin ella.
6. Detrás de los testículos también hay todo un mundo de placer por explorar
Para disfrutar plenamente del sexo y llevar a tu pareja a la máxima
satisfacción sexual, es necesario que te olvides del pudor. Al fin y al
cabo es un encuentro íntimo que quedará entre los dos y los hará
volverse cómplices de nuevas y cada vez más atrevidas exploraciones. Si recibe un adecuado masaje, la próstata incita al orgasmo más intenso.Sin
embargo, el hombre no puede estimularse a sí mismo tan fácilmente, ya
que el punto está dentro del recto, por lo tanto será necesaria alguna
colaboración...
Según los sexólogos, este punto ubicado justo
detrás de los testículos y que llega hasta el ano también tiene
numerosas terminaciones nerviosas que, al ser estimuladas, encienden la
llama del placer. Acaricia ese punto por dentro y por fuera, con
suavidad primero. Luego, en el momento del clímax, oprímelo más fuerte.
¡Lo llevarás al borde del orgasmo en unos segundos!
7. El miembro masculino, un entramado de sensaciones infinitoPor
obvias razones, es uno de los puntos sensibles del hombre más conocido
y estimulado durante una relación sexual. Lo importante, para
aprovechar esta zona, es la variedad de las caricias. El masaje erótico
es para "hacer desear", y por lo tanto las caricias en los genitales
quedarán para lo último. Procura cambiar el ritmo y la intensidad de
tus caricias teniendo en cuenta la gran variedad de sensaciones que
puedes provocarle: no es un punto en sí, sino una vasta ramificación de
puntos calientes que esperan tus investigaciones.
A manera de
ejemplo podemos decir que algo muy excitante es estimular todas estas
las zonas erógenas con la boca, lengua, dientes, aliento y labios;
además de frotarlas o darles pequeños golpecitos (donde se pueda, ve
probando con suavidad y si le gusta, aumenta la intensidad). Y no olvides los cuidados especiales de la escena de vuestra pasión:
aunque parezca que los hombres no lo notan, poner en la cama un juego
de sábanas con encajes es una sutíl invitación a un verdadero momento
íntimo y placentero.
8. El placer del glande
Durante la erección, las masas esponjosas del pene se llenan de sangre
por la dilatación de las arterias que las irrigan. Estos tejidos al
ensancharse presionan las venas impidiendo que retroceda demasiada
sangre. Los cuerpos cavernosos llenos de sangre a
presión hacen que el pene cambie del estado fláccido a erecto
incrementando también su tamaño.Esta parte del cuerpo, el glande, se
debe destacar como la de mayor sensibilidad. La excitación que produce
en el hombre el estímulo de esta zona, no solo se debe a lo que siente
sino a lo que mira. El hombre es visual. Su excitación se inicia a
partir de lo que ve, pero como a todos los seres humanos, le encantan
las caricias aunque, con frecuencia, no las pide.
Prueba a salir
de la rutina y hacerle un masaje para sorprenderle, por mucho que te
ruegue que sigas actúa como si se tratara de un "tratamiento médico".
Las manos deben moverse en forma lenta y erótica ya que no se trata de
un masaje terapeútico sino de un masaje erótico cuyo fin es causar excitación sexual.
A medida que se va avanzando por el cuerpo hay que observar cual de los
movimientos que estamos realizando con las manos, están produciendo
mejor respuesta en la otra persona. Y no nos quedaremos en esa zona pero volveremos a ella cada pocos segundos.
9. Y el gran punto G masculino está en... el perineo Sí, tal como lo lees. También se le llama el frenillo.
Se trata de la piel que une los genitales con el ano. Éste es un punto
al que se le presta poca atención pese a que, biológicamente es
considerada como la zona de la fascinación del hombre. Si quieres
volverle loco por tus caricias, mima esta parte y procura no olvidarla
jamás.
La espalda y los hombros son otras dos áreas altamente sensibles que reaccionan a todo tipo de estímulos: cosquillas, masajes, leves rasguños, suaves golpes, fricciones, etcétera.
Y
por último, recuerda que para un buen masaje de esta zona se pueden
mezclar unas gotas del aceite esencial elegido con alguna crema ya que
los aceites esenciales no es conveniente usarlos solos sobre el cuerpo
porque pueden ser irritantes. Entre los aceites con mayor poder afrodisíaco encontramos el de jazmín, vainilla, anís, rosa, Ylang Ylang, clavo, hierba buena y jengibre.
fuente: nosotras.com
mmmmm...... buenisimo
Super bueno, esta muy interesante y poder exitar a nuestra pareja m mm ucho mejor