
A lo largo de los años, la gran confusión que se ha tenido respecto del Liderazgo, es confundirlo con Autoridad, y principalmente, con Autoridad Formal.
La Autoridad Formal es aquella donde a una persona se le otorga un “poder” explicito para que administre a un sistema social, a cambio de entregar cierto servicio a éste, cuyas funciones básicas son las de: Dirigir, Orientar, Proteger, establecer Normas, y Controlar. En este sentido, podemos decir que la Autoridad Formal, cumple una función social.
La Autoridad Informal, muy por el contrario, se sustenta en la confianza. No es otorgada, sino que se adquiere (se gana) en base a las aptitudes, valores, reputación y esfuerzo de alguien, haciéndose atractivo para otras personas, ganándose su respeto y admiración. Luego, ésta depende de mantener su credibilidad.
Entendiendo las diferencias entre ambas, y tal como he dicho en otros post, Liderazgo y Autoridad, son conceptos muy distintos. El primero es una actividad, que puede ser ejercida con o sin Autoridad Formal. Es decir, tanto alguien con un cargo de Autoridad, como un completo desconocido, que gracias a su credibilidad, también puede ejercer liderazgo.
En la Revista El Sábado del 14 de marzo 2009, salió un reportaje llamado “La rebelión de las mujeres en Irán”, donde se señala el creciente aumento de movimientos femeninos en defensa de los derechos de las mujeres. En Irán, donde la religión musulmana está muy marcada por el machismo, y los derechos de las mujeres son muy limitados, no teniendo ellas acceso, ni a educación (siendo en su gran mayoría analfabetas), ni a salud, y donde prácticamente no tienen derechos sobre sus hijos, poco a poco se han ido organizando para luchar por una mayor igualdad.
Es así como mujeres como Syma Saya, una feminista que organiza charlas y actividades para difundir los derechos femenimos en Teherán, ha ejercido liderazgo (movilizar a la personas en escenarios de incertidumbre donde no existen soluciones conocidas) a base de pura confianza y credibilidad que ha adquirido de sus seguidoras, quienes ven en ella un ejemplo de valor a imitar. Syma no tiene ningún cargo formal, ni menos de autoridad, pero con sus aptitudes, coraje, valores, esfuerzo y reputación, se ha “llenado” de Autoridad Informal, la cual utiliza para romper el Status Quo de la sociedad iraní y del machismo imperante.
De este modo, podríamos decir que el liderazgo femenino a lo largo de la humanidad, se ha llevado a cabo a base de Autoridad Informal. Además del ejemplo de las mujeres en Irán, son muchísimos los casos donde el liderazgo femenino es ejercido desde una posición sin autoridad, como lo fueron las Madres de la Plaza de Mayo (Argentina), Javiera Carrera, Sor Teresa de Calcuta (India), o Elena Caffarena (sufragio femenino en Chile en 1931). El liderazgo femenino en general, es el más dispuesto a romper con el Status Quo, sin necesariamente tener que contar con Autoridad Formal para esto, pues no corre el riesgo de "perder" un cargo o posición formal.















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