
"Su origen se remonta a 1840, son egipcios, griegos y mayas de nacimiento. Hispanos, indígenas y mapuches por sus ancestros y chilenos de corazón”, dice Miguel Andrade, experto en juegos tradicionales chilenos. Hay para todos los gustos.
Para practicar este 18
El luche puede ser un juego de niños, pero no es nada fácil. Consiste en dibujar en el suelo un diagrama constituido por una serie de rectángulos, cada uno con un número del uno al nueve en orden correlativo, al final va la meta en un semicírculo. Cada persona tiene un tiene un “tejo” o cualquier objeto que tenga peso y debe arrojarlo a un número, comenzando por el uno. Para sacar el tejo hay que acercarse a la casilla donde está saltando en un pie, recogerlo y volver al lugar de inicio. Si el objeto no cae en la casilla correspondiente es el turno del siguiente jugador. Hay casillas donde se pueden apoyar ambos pies. Pierdes cuando el tejo no cae en el número que corresponde o pisas con ambos pies donde no está permitido. Este juego es practicado mayoritariamente por mujeres, ¡pero los hombres también pueden probar su equilibrio!
La ratonera es una caja de zapatos a la que hay que hacerle pequeños agujeros asimilando a cuevas de ratones. Se juega entre dos personas: quien logra introducir y dejar más bolitas dentro de la caja, gana.
Sin embargo, uno de los juegos más conocidos y antiguos son las bolitas. Para jugar hay que hacer un hoyito en la tierra y hacer caer la bolita dentro de él. Este juego tiene su propio vocabulario, “quemarla” se utiliza cuando una bolita quedó cerca del agujero y hay que chocarla con otra para hacerla entrar, el que lo logra recupera la suya y gana las otras bolitas que ya estaban en el hoyo. Otra variante es la “torrecita” donde se colocan cuatro bolitas en fila y una sobre ellas, los demás contrincantes deben derribarla para quedarse con todas. Es sencillo en la teoría, ¡pero no en la práctica!, atrévete a probar tu puntería.

El experto Miguel Andrade asegura que “Los juegos tradicionales han pasado por etapas cíclicas, olvidándolas por un período de tiempo, aflorando con mayor fuerza, con características iguales o modificadas ligeramente de acuerdo a la evolución económica, social y al ingreso de cultura foráneas". Es el caso de nuestros “palitroques” (que los norteamericanos llaman bolos o bowling).
La pallalla, en tanto, consiste en equilibrar cinco piedritas en el dorso de la mano, lanzarlas hacia arriba y tomarlas con la palma. Y la rayuela es uno de nuestros juegos más conocidos, ya lo practicaban los araucanos y lo llamaban “tecun”. El juego consiste en lanzar un tejo metálico de medio kilo sobre una línea de cuerda tensa, ubicada a 14 metros de distancia. Esta lienza está puesta sobre una caja rellena con barro, levemente inclinada que mide 90 centímetros de ancho por 50 de largo, deben quedar 25 cm a cada lado de la cuerda. Si el tejo cae sobre la cuerda es una “quemada” y equivale a dos puntos. Gana el primero que acumula 12 puntos. En 1948, la rayuela fue declarada como deporte nacional.
Otros juegos populares
Un clásico es tirar la cuerda, y otro, las divertidas carreras de tres pies, que practicábamos en el año y que consisten en amarrar el tobillo izquierdo de uno de los jugadores con el derecho del otro participante, por lo que para avanzar hay que moverse coordinadamente. No caerse es lo más difícil, pero es muy divertido, sobretodo si tienes un equipo que te haga barra. Muy parecida es la carrera de ensacados, donde los competidores meten sus piernas hasta la cintura en un saco y como éste les impide caminar o correr, deben saltar hasta llegar a la meta.

A encumbrar
Sin embargo, el rey indiscutido de las fiestas patrias es el volantín. Su introducción a Chile se le atribuye a los monjes benedictinos, aunque su aparición en el mundo se localiza en Indonesia, cerca del 1500 a.C. Hay diferentes tipos de volantines, según el sitio www.educarchile.cl se mencionan las “ñeclitas” que son cuadradas, llevan una cola para estabilizarse en el aire y miden entre 15 y 25 cms. Las “chonchas” son pequeños volantines de papel de diario, que se hacen juntando punta con punta y amarrándolas con un hilo. Los “cometas” son volantines más grandes diseñados para adultos, ya que son más difíciles de mantener en el aire. Asimismo, de acuerdo a lo que se ha investigado sobre la aerodinámica del volantín, 42,5 cm2 parece ser la mejor medida para su diseño. También es importante que los palillos sean de madera de coigüe, porque les da más resistencia.
Algunas “picadas” con cielos despejados para elevar volantines son el parque Inés de Suárez en Providencia, el Parque Alberto Hurtado de La Reina y el Parque O’higgins en Santiago Centro.
Este año tendremos tres días para celebrar nuestro aniversario nacional, ¡disfruta jugando al aire libre!
fuente: www.vivebien.nestle.cl




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Que gusto saber que te sirvio el articulo dani.
Saludos!
Equipo mujerhoy.cl