
Dicen que todo pasa por alguna razón que muchas veces desconocemos y no comprendemos hasta llegado el momento.
Por eso, hoy puedo decir entre otras muchas cosas ¡Gracias influenza!
Y es que gracias a todo esto he tenido la oportunidad de ver vendedores
ambulantes de comida (cochinita, tacos de canasta, etcétera) con
cubrebocas y otras medidas de higiene que ayudan no sólo contra este
mal sino contra otros a los que estábamos expuestos; he tenido la
oportunidad de descubrir que no necesitamos salir de casa y gastar para
divertirnos y disfrutar el tiempo en familia; he tenido la oportunidad
de hacer más cosas en casa y adelantar mil pendientes pospuestos por
motivos cotidianos; he tenido la oportunidad de escuchar que la gente
ya no se automedica tanto y se preocupa más por su salud; hemos
retomado costumbres y tradiciones que se iban perdiendo como el lavarse
las manos cada vez que llegamos de la calle, estornudamos o lo
consideramos necesario y no sólo antes de comer y después de ir al
baño; y en fin...
Dicen
que después de la tempestad viene la calma; espero que al volver la
normalidad no volvamos a las malas costumbres de siempre para seguir
inmersos en una gran imprecisión.—
Mérida, Yucatán.
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Flor Janet Valdez Esquivel |















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