
La conductora de “Primer Plano”, el programa de farándula por excelencia, se encuentra en su mejor momento, no solo en lo laboral y en su consagración en la televisión, sino también en lo personal. Desde hace casi un año, está en pareja con el arquitecto Felipe Assadi. Feliz y enamorada, confiesa que ese era el cambio que le faltaba a su vida. Además, en estos días debuta en su primer programa en solitario, sobre las cirugías plásticas.
La Fran”. Así es. La Fran García-Huidobro, una mujer de armas tomar, de personalidad fuerte e irreverente. La primera vez que la vi, tenía 5 años. Y desde entonces su personalidad ha sido la misma. Con algunos matices.
Es una mujer encantadora, lúdica, irónica y con una gran capacidad para reírse de sí misma. Va de frente por la vida, se ha construido sola y también se ha reconstruido. Ha sido capaz de enfrentar todos los cambios que el destino le ha puesto en el camino, todo eso para ser quien es hoy: una de las mejores conductoras de la televisión chilena. Así lo dicen los estudios, las nominaciones a diferentes premios y el soberano rating. En el estudio televisivo se nota su talento. Un manejo soberbio.
Con la misma valentía con que aceptó que no era tan buena actriz y que debía dedicarse a otra cosa, hoy enfrenta el mejor cambio de su vida: hace un tiempo se abrió a la posibilidad de dejar de estar sola, conoció al reconocido arquitecto Felipe Assadi, “el mejor de Chile”, como lo define ella, y se enamoró. Se le nota, lo irradia. Esta profunda felicidad vino a coronar sus años de éxito laboral.
La entrevista fue en su casa. En el hall de entrada del edificio, un señor trataba de subir a entregarle unas flores por su cumpleaños. Son de un admirador. Uno de tantos. Sin embargo y obedeciendo a la lógica de la seguridad, tuvo que conformarse con dejarlas con el conserje.
En la intimidad de su hogar, la Fran se relaja, se ríe y se abre a conversar con toda tranquilidad. Joaquín, su hijo de casi 6 años, es su máximo orgullo, es su consagración como mujer. El interrumpe varias veces la entrevista y ella, con toda paciencia, le va explicando que está trabajando. De las cosas a que le ha dado prioridad, una ha sido mantenerlo lejos de la exposición pública. “Yo soy la que trabaja en televisión”, dice. Y de una u otra forma lo ha conseguido. Ella no asiste con él a funciones de avant première, inauguraciones o lugares donde haya mucha prensa. Prefiere esperar y salir en otras circunstancias con su hijo.
“¿De qué me voy a quejar?”
Su irrupción en la televisión fue en 1997, en la teleserie “Eclipse de luna”. Sin embargo, a los pocos años la dejaron de llamar. Pasó largo tiempo al tres y al cuatro, hasta que en 2004 decidió aceptar una oferta de “SQP” para comentar teatro. Fue entonces que decidió dejar los “amiguismos” de lado y decir las cosas como las pensaba. Eso fue un plus. Un must en una pantalla que todavía obedecía a lo políticamente correcto.
En 2007 asumió la conducción de “Primer Plano”. Luego sobresalió como jurado de “Fiebre de baile” y de “Talento chileno”.
“El año pasado fue muy heavy en lo laboral y siempre uno tiene la sensación de que el siguiente no podía ser tan bueno, porque uno no puede tener tanta suerte en la vida. Además, muchas cosas escapan al control de uno. Haber tenido la intuición de no hacer algunos proyectos así como decir que sí a los que te convencen, como ‘Quiero un cambio’, no significa mucho, lo importante es saber apostar a un equipo con el que trabajar, porque al final uno pone la cara, pero el real ‘trabajo’ lo hacen ellos...
“Y bueno, este año partió muy bien, tuve la posibilidad de hacer ‘Fiebre de Viña’, que fue una experiencia increíble. Yo lo pasé muy bien, no podía creer que estaba trabajando con la Yuri. Crecí escuchándola. Además, hacer un programa diferente a ‘Primer Plano’, recuperar un horario que estaba perdido… Fue un gran desafío”.
Luego hizo su última temporada de “Fiebre de baile” por decisión propia, ya que siente que ese personaje se agotó. “Nunca me interesó ser la villana, porque los villanos no son justos y yo traté de serlo siempre. Era un ‘personaje’ que ya no tiene nada más que aportar, se me acabó el repertorio. Fueron cuatro temporadas, y ya está. Pero en ‘Talento chileno’ sigo”.
–Creo que ese programa te acercó mucho al público.
–Es un programa con una tecla distinta. Sus participantes se están jugando la vida, a diferencia de “FDB”. Y claro que me acercó a la gente. Además encontré, a través del humor y la ironía, una forma distinta de decir las cosas. Y también sería injusto no atribuirle a “Primer Plano” ese cambio, porque la cuota de humor que le hemos puesto en estos últimos años, también nos ha acercado.
–¿Cómo ha sido tu evolución como conductora de “Primer Plano”?
–Al principio, maltraté a muchos invitados, creo que tenía que ver con que yo estaba muy enrabiada con el mundo. Después me di cuenta de que nunca obtenía la respuesta que yo quería. Porque estaba permanentemente hostigando al entrevistado, poniéndolo contra la pared, sin respiro y nunca le daba el momento de silencio para que se emocionara. Es como si te invitara a mi casa y te tratara pésimo. Y me costó entender todo eso. Después decidimos reírnos, ponerle humor al programa, y el rating ha demostrado que ese era el camino. “Primer Plano” lleva 11 años sin parar y está hecho a la medida de nosotros tres (con Jordi Castell y Nacho Gutiérrez) y ahora la llegada de los panelistas, le ha dado aire al programa y nos ha despercudido un poco. Y le voy a dar el crédito al señor Vasco Moulian, que dijo que “Primer Plano” dejó de ser un placer culpable hace rato y se convirtió simplemente en un placer. Ya nadie lo ve escondido.
–La imagen de villana que tenías… ¿te dolía?
–La única vez que me dio vergüenza hacer de villana fue hace cuatro años, cuando cumplía un rol así en una teleserie (“Ana y los 7”). En el ascensor de una clínica, yo iba con Joaquín, y una niñita se asustó al verme. Yo he sido más crítica que nadie conmigo, no tengo empacho en decir que me equivoqué.
–¿Tienes cuero de chancho?
–Sí, tengo harto. Además, aprendí que si quieres reírte del resto, tienes que saber reírte de ti.
Francisca García-Huidobro tiene contrato con Chilevisión hasta diciembre de 2013. Y aunque mucho se habló de que era una carta para el Festival de Viña del Mar, su respuesta sigue siendo no. “Creo que los que se pararon sobre el escenario de la Quinta Vergara este año demostraron que eran los perfectos. Yo no me voy a subir a la Quinta mientras no crea que estoy ciento por ciento preparada, y no me siento así. Y no sé si lo haga alguna vez, yo tengo un estilo de conducción muy informal. Tengo mi espacio y ahí, si no soy la mejor, estoy dentro de las mejores. Para el festival, no lo soy”.
Y asume con toda franqueza: “Soy la que menos se puede quejar. Soy un rostro con un montón de oportunidades en CHV. Y ahora me acaban de dar un programa nuevo como es ‘Quiero un cambio’”.
–¿Cómo se gesta este proyecto?
–Tengo un tremendo director (Juan Pablo González) que siempre ha confiado en mí y me llama para todos sus proyectos, me cuida, me defiende y me apoya. Y con este programa de cirugías pasó lo mismo. Se trata de personas que quieren o necesitan hacerse alguna cirugía, pero para eso deben contar su historia, desnudarse y ganarse ese cambio. Además del proceso de cirugías, al final hay una gala donde se encuentran con sus familias, que no han visto ese cambio. Hay un capítulo en el que hacemos una reasignación de sexo, que es muy potente. Estoy muy orgullosa del trabajo que estamos haciendo hace ya varios meses, con CHV y la productora Calypso. ¿De qué me voy a quejar, si siempre tengo posibilidades de hacer cosas nuevas?
“Estoy muy feliz”
“Los años pasan. Ya no estoy obsesionada con estar en todas. La decisión de disfrutar un poco más y tener más tiempo para mí, la tomé el año pasado. Creo que el nivel de trabajo que tengo y el nivel de exposición, es más que suficiente”.
–Y eso ayudó a lo mejor a que hoy estés en pareja.
–Exacto, hoy tengo más tiempo, incluso para viajar. Soy muy afortunada, mis horarios de trabajo me permiten pasar mucho tiempo con mi hijo.
–Tú hace mucho tiempo que querías un cambio.
–Sí y este fue un súper año, con grandes cambios, sobre todo en lo emocional.
–La última vez que te entrevisté, estabas menos abierta a enamorarte.
–La “clásica” diferencia entre los verbos querer y necesitar. Yo, cuando “necesito” algo, voy y lo tengo. En cambio, cuando “quiero” tener algo, puedo tenerlo o no. Me emparejé cuando apareció alguien que me hizo tener ganas de emparejarme.
–Y, ¿cómo es Felipe?
–Felipe es una persona muy especial. No lo conocía y eso que su hermana era compañera mía en la universidad. Nunca nos habíamos topado. Y por amigos en común, nos encontramos. Al tiro me pareció un tipo entretenido, yo leía sus columnas de El Mercurio… Con el tiempo me he dado cuenta de que tiene muchas cosas que me hacen feliz.
–¿Qué cosas?
–Me quiere, me respeta y me deja ser. No me ahoga, me da mis espacios, respeta mi relación con mi hijo, se banca a mis seis hermanos, porque somos muy “pegoteados”, entiende mi pega, acepta mis horarios…
–Estás feliz.
–Muy feliz, muy tranquila.
–¿Y te dan ganas de casarte?
–No, no tengo ganas de casarme. En este momento tengo otro objetivo, que es comprarme mi casa. La primera mitad de mi carrera en la tele no ahorré un peso; la segunda mitad, aprendí la lección, enseñada por mi padre.
–¿Y con Felipe?
–No, es muy apresurado, nuestros niños son chicos, aunque se conocen… A mí me gusta seguir teniendo espacios que sean solo de Joaquín y míos.
–¿Cómo ha sido esta relación para tu hijo Joaquín?
–Muy natural, porque nosotros hemos sido respetuosos de los tiempos de nuestros niños. Mi relación con Joaquín es increíble. Soy bien preocupada. La maternidad no me ha resultado difícil, a pesar de que mi hijo tiene su carácter… ¿Sabes qué? Prefiero educarlo que contemplarlo.
–¿Piensas en tener más hijos?
–No, hace tiempo que lo decidí. Estoy bien así… Estamos bien así.
–¿Te dio miedo volver a enamorarte?
–No, porque cuando estás más viejo, lo que te pasa es que te da más lata que miedo; ya saliste de algunas relaciones, tienes un hijo, construyes tu espacio y le tomas el gusto a estar sola. Además, Felipe me conoció justo en la escalada de la televisión, con muchas satisfacciones en lo laboral… En fin, una época en la que uno hace lo que quiere. Entonces, el que alguien supere la lata de uno, es raro y especial. Yo no tenía miedo, tenía flojera.
“Finalmente, de lo que me siento más orgullosa es de cómo he logrado reconstruir mi vida, en todo sentido. Porque lo hice primero cuando me reinventé en lo laboral. También en lo emocional”.
–¿Qué esperas del futuro?
–Salud, dinero, amor, pero por sobre todo, tiempo para disfrutar de todo eso.
–¿Cómo has cambiado en estos años?
–Ufff... difícil pregunta. Yo me veo igual que siempre; la misma pendeja de 5 años, opinante, peleadora y buena pa’ la talla… solo que ahora con 38 años.
–¿La mejor lección de vida a los 38 años?
–Mi mejor lección ha sido entender que el éxito y el fracaso no existen en los contratos ni en tu cuenta corriente. Existen en tu casa, con tu familia, tus amigos y tus afectos… En ese ámbito soy súper exitosa.
–¿El peor error?
–Permitir que gente sin ninguna importancia en mi vida, me hiciera daño. Valga el dicho: “No hiere quien quiere, hiere quien puede”.
–¿Tu mejor virtud?
–Supongo que mi mejor virtud –y porque lo he escuchado de mis cercanos– es la lealtad. No perdono la traición de otros, pero menos me perdonaría a mí misma traicionar a alguien a quien quiero.
–¿Y tu peor defecto?
–¡Uy, taaaantos! Soy mañosa, obsesiva, trabajólica, un poquito terca y egoísta y, entre nos, cuando hay luna llena, soy francamente insoportable.
fuente: www.cosas.com















Comentarios
hace 3 horas 31 mins
hace 9 horas 33 mins
hace 1 día
hace 1 día