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¿Que estas buscando?La Frigidez
Enviado por Maria LLácer
el 24/10/2008 a las 11:58
La frigidez en la mujer es comparable a la impotencia en el hombre, pero su frecuencia es infinitamente mayor. No se sabe a ciencia cierta a qué se debe, las causas orgánicas son escasas, por lo tanto, las teorías que más se sostienen son las que la atribuyen a factores psicológicos. Se define por la ausencia de sensación voluptuosa en la relación sexual. Puede ser total pero generalmente es parcial, cuando equivale al exclusivo placer erótico que produce el acercamiento y el juego sexual o la estimulación de zonas erógenas, sin lograr el clímax ú orgasmo durante el coito. Sigmund Freud fue quien estudió más ampliamente el desarrollo sexual humano y reconocía que para la mujer, la evolución de la sexualidad a la etapa adulta resultaba más difícil. Según su teoría sexual, experimentamos placer sexual desde que nacemos y cada etapa del desarrollo implica un cambio de zona erógena, es decir, la región del cuerpo que a esa edad es donde se siente mayor placer sexual. Aunque sexualidad para Freud significa mucho más que genitalidad. La primera etapa es la oral, cuando el niño experimenta placer alimentándose del pecho materno. La segunda es la etapa anal, de dos a cuatro años, cuando la zona erógena predominante es la anal, el valor simbólico de las heces y la función de defecar. En esta fase se afirma el sadomasoquismo en relación con el desarrollo muscular. La tercera etapa es la fálica, de tres a cinco años, cuando juega con sus genitales y percibe placer al hacerlo. La cuarta es la etapa de la latencia desde los cinco a los doce años, entre la declinación de la sexualidad infantil y el comienzo de la pubertad, que representa una etapa de detención en la evolución sexual, apareciendo sentimientos de pudor y aseo y las aspiraciones morales y estéticas. A partir de la pubertad comienza la última etapa cuando el placer sexual se obtiene mediante el coito. Todas las etapas previas de la madurez sexual estarán presentes toda la vida y serán necesarias y útiles durante las experiencias preliminares antes de la penetración en las relaciones sexuales. Los traumas en cada etapa de desarrollo, por exceso de gratificación o por exceso de frustración, pueden producir una fijación, por lo tanto, puede permanecer ese modo de satisfacción inmaduro en la edad adulta, dificultando la evolución a una sexualidad más madura. Es frecuente que los varones tengan experiencias homosexuales siendo jóvenes, debido principalmente a la dificultad para relacionarse con el sexo opuesto y a la oportunidad de realizar estas actividades con los amigos más íntimos. Esta circunstancia, de ningún modo define al sujeto como homosexual, sino que tratándose de situaciones esporádicas y no de hábitos cotidianos, conducen a la evolución espontánea hacia la sexualidad normal con el sexo opuesto. Lo mismo ocurre con la masturbación, que es el placer autoerótico por medio de la estimulación del pene en el hombre y del clítoris en la mujer. Estas prácticas son naturales y tampoco producen mayores trastornos en la evolución sexual, siempre que no sea un acto compulsivo, causado muchas veces por situaciones de angustia o ansiedad, que de alguna manera puedan fijar este modo de satisfacción y mantener este hábito como único modo de llegar al orgasmo. En la última etapa del desarrollo sexual, la mujer adulta tiene que cambiar de zona erógena, que en lugar de ser el clítoris se encuentra en el fondo de la vagina, en tanto que para el hombre seguirá siendo el pene. Existen también factores culturales y sociales que inhiben a la mujer a demostrar excitación sexual y a disfrutar como el hombre. Los hábitos de limpieza, la educación y la percepción que tenga cada uno, suelen entorpecer y modificar los estímulos naturales que existen para generar la atracción sexual, como el olor, el calor y el tacto. Tanto el olfato como la sensibilidad al tacto son sentidos que los seres humanos están perdiendo por el predominio de los medios audivisuales. Nos hemos condicionado a los desodorantes y al uso de jabón y perfume, y el olor natural humano termina yéndose por la cañería. En una pareja estable existe la oportunidad de crecer juntos sexualmente y poder llegar a comprender cuál es el modo más adecuado y placentero de complacerse uno al otro. En el sexo ocasional, las mujeres no suelen lograr relaciones satisfactorias. Cuando hay frigidez no hay entrega.
Sigmund Freud fue un médico psiquiatra que investigó profundamente sobre la Histeria, en una época, a fines del siglo XIX, cuando esa patología era común en las mujeres. Una de las causas más importantes de esta patología, es la represión, mecanismo psíquico que básicamente separa el afecto de la representación. Aunque existen distintos tipos de histeria, la represión de la libido es su característica esencial. Libido para Freud es la energía sexual, el instinto de vida, que es un concepto mucho más amplio que genitalidad. Las dos formas sintomatológicas mejor aisladas son la histeria de conversión, en la cual el conflicto psíquico se simboliza en los más diversos síntomas corporales, pasajeros, como crisis emocionales con teatralidad, o duraderos, como anestesias, parálisis histéricas, sensación de bolo faringeo, etc.y la histeria de angustia en la cual la angustia se halla fijada de forma más o menos estable a un determinado objeto exterior (fobias). Desde el punto de vista de la conducta sexual, el mecanismo de defensa es la seducción y el síntoma la impotencia en el hombre y la frigidez en la mujer. La histeria de conversión era común en el siglo XIX, pero actualmente la presentación de estos síntomas ha disminuido. Sin embargo, en los últimos años se observa un incremento de ataques de pánico y fobias, tanto en hombres como en mujeres. Aunque estemos o no de acuerdo con la teoría de Freud, sus libros son un ejemplo de claridad y elocuencia y cualquier persona puede acceder a ellos aunque no sea idóneo en la materia. Fue el científico teórico que estudió más exhaustivamente el desarrollo sexual humano, y aunque su teoría no se haya demostrado según las condiciones que exige la ciencia, se estima que sus investigaciones han aportado una extraordinaria claridad a este tema.
La frigidez femenina significa una disfunción donde la mujer no obtiene respuesta sexual, es decir no hay excitación.
El desarrollo de este trastorno frecuentemente se asocia a abuso sexual durante la infancia, experiencias íntimas traumantes y formación de ideología prejuiciosa respecto a la sexualidad. También puede deberse a la falta de técnicas eróticas efectivas por parte del compañero. Sin embargo, la frigidez también puede deberse, aunque en pocas ocasiones, a problemas de salud, como vaginitis (inflamación de la vagina), endometriosis (cuando la capa de tejido que cubre al útero se forma fuera de éste), anomalías en la glándula tiroides, diabetes y desórdenes en el sistema nervioso. Asimismo, la falta de excitación puede estar asociada a la administración de anticonceptivos orales, antihipertensivos antidepresivos y/o ansiolíticos. Es importante que quienes sufren este problema se sometan a tratamiento psicológico, psiquiátrico y sexológico, pues de esta manera aprenderán a aceptar su sexualidad, rechazar códigos de moralidad y sentimientos de culpa que puedan derivarse de su educación o experiencias desagradables acontecidas en su pasado, y conocer las zonas erógenas de su cuerpo que deben ser estimuladas. En esta labor la pareja juega importante papel, pues debe mostrarse siempre paciente y comprensivo.
Un caso clínico El paciente se presenta por primera vez en mi consultorio. Se trata de un hombre de treinta años, soltero, alto ejecutivo de una empresa multinacional. Sin abrir la boca, ni bien se sentó frente a mi, comenzó a aflojar su corbata y desabrochar su camisa. Mirando un punto fijo detrás mío, como hipnotizado, se sacó el saco y la camisa, quedando con el torso desnudo. Mientras lo observaba recordaba cuánta razón tenían los profesores cuando nos decían que en el consultorio siempre teníamos que tener la precaución de estar cerca de la puerta. Finalmente, este paciente se sacó también su cinturón, se bajó los pantalones y los calzoncillos y se quedó sentado frente a mi totalmente desnudo. Manipulando sus genitales, que no mostraban excitación alguna, me dijo: -Esto es lo que me pasa, dijo, -no logro tener erecciones desde hace ya bastante tiempo. Le pedí que se vistiera, porque no estaba respetando el encuadre de la entrevista y esto entorpecía su desarrollo y entonces me obedeció volviéndose a vestir de inmediato. Este joven refirió que, hasta no hacía mucho tiempo, se había excedido en sus prácticas sexuales. Sus experiencias habían incluido hasta tres mujeres a la vez y en alguna oportunidad también hubieron hombres. Se sentía asqueado y a medida que aumentaba la estimulación exterior sentía que disminuía su carga endógena. Estaba siempre solo porque todas sus relaciones eran ocasionales, y tenía miedo. Quería casarse, tener hijos, pero no lograba por ningún medio una pareja estable. Había visitado a muchos psicólogos y en todas las entrevistas había hecho lo mismo, pero nunca había podido iniciar un tratamiento. Fue la primera y la última vez que nos vimos. Feliz fin de semana y mil millones de besos en la distancia os envia desde España Maria LLácer Categorias SEXUALIDAD
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